Briza Valdiviana
No dejo de sorprenderme, siempre hay
sorpresas donde uno no las esperas. Recorriendo las calles de mi querida
ciudad. Entrando en sus negocios. Viendo pasar
a las personas, veo la idiosincrasia característica que no se encuentra
en ningún lado solo aquí.
Es el aire, es su olor. Me paro en una esquina y siento olores de
antaño trayéndome recuerdo de vivencias pasadas. Creo que lo original de mi ciudad son los recuerdos que me traen cada una de sus
esquinas. Las personas, hacen un conjunto inimitable.
Pase por la feria fluvial y es ahí donde
puedes ver realmente la Valdivianidad, centro neurálgico de lo que es Valdivia. Me llama la atención esa mezcla de rio con mar hace que sea especial. La briza
que trae es valdiviana no esta en otro lado.
Me gusta caminar por la costanera más en
invierno que en verano. En varias oportunidades la neblina aparece de la nada tapándolo
todo, encontrándote en nuevo ambiente es como un subsistema.
Cada esquina trae algo especial, es como ir
de pesca, siempre trae algo, a veces si tienes buen anzuelo y una buena
carnada…
Es como la marea, muchas veces en
determinadas estaciones y bajo circunstancias especiales entrega todas las
abundancias del mar.
Es como dar sin esperar nada a cambio.
El sol salió e ilumino todo en esta mañana
helada de julio.
Se reflejó
en ti, solo te vi pasar, solo eso basta, tú caminar preocupado te lleva hacia
algún lado, que importa donde vas, te vi pasar.
Eso basta, alegra mi mañana, hace que el frio
no sea frio sino algo que llena, solo eso basta, verte pasar.
Espero que este invierno traiga mañanas
como estas, que contenga nuevos y buenos olores, que la briza valdiviana me
traiga nuevamente una buena pesca.
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