Los siete años de Informática


Llego el final de larga caminata en Informática, esta dejo un sabor agridulce. Pase por senderos de real perdición, de lucha incesante, constante, de esa lucha diaria de la cual no se deja bajar los brazos.

Recuerdo cuando fui por primera vez a clases de boxeo, el instructor una persona joven más bajo que yo, delgado. Me empezó a entrenar y me di cuenta de las capacidades de aquel instructor y de las mías. Mi estado físico era deplorable. Al terminar el entrenamiento de ese día terminé con dos calambres en mis pantorrillas, impresionante!!! Porque no podía caminar, me tuve que acercar a un letrero que muestran las direcciones de las calles y colocar mis pies; ambos, para poder pasar el dolor.

Practiqué alguna vez Karate y todavía me que algo de eso, la forma de enfrentar los problemas. Quizás vuelva a entrenar karate!. En una oportunidad desde mi casa hacia el centro, caminando por el camino un taxi me encerró y se bajaron tres personas con palos a golpearme, me defendí como pude, de alguna forma quede con un adulto solamente, le tiré un izquierdoso le rompí las narices, cuando le tiré el derechazo y pase de largo como un antebrazo, eso me quedo dando vueltas hasta que un día mi sobrina me presto una cantidad de series de anime y una de ellas era de boxeo, aluciné.

Por eso siempre con la intención de entrenar me metí a un club de boxeo en el centro de Santiago y mi entrenador me enseño las técnicas básicas de boxeo, mejoré mi estado físico y entendí por qué pase de largo aquella vez con mi derecha.

Pero sin duda lo mejor son mis trotes por Pocuro, lleno de minas lindas haciendo ejercicio lo encontré fascinante pero lo más paradójico de esto que en Santiago se haga tanto deporte y en Valdivia es lo contrario siendo una ciudad sureña saludable en donde el aire es limpio. los remeros es la mejor postal. 

Alguna vez practiqué remo, pero lo que ahora me impresiona es que está lleno de mujeres practicando, a veces aprovecho la oportunidad y me siento a ver las competencias.

Recuerdo esos viajes interminables a Santiago a entrevistas, exámenes psicológicos. Me preguntaban algo y me lo sabía de memoria el famoso test de los colores repetía el patrón de colores y cuando me mostraban en el test de Zulliger como iba a decir que veo murciélagos, dragones y que me gustan también los colores negros, como!

Recuerdo que hice una entrevista perfecta, todo según como debe responderse más bien precisa y no quedé. Pero el destino me abrió otras puertas de las cuales le saqué provecho.

Algunas veces camino a mi trabajo en el centro en Santiago en la calle San Antonio pasaba por un lugar en donde puntualmente a las 8:30  estaba una hermosa mujer que tomaba su capuchino y los días que no la veía no era lo mismo.


Entré a estudiar a la USACH mi post título en informática y para una prueba de matemáticas se me ocurrió salir más temprano del trabajo, mi salida era a las 18:30 la prueba a las 19:00 y salí sin permiso más temprano como a eso de las 16:00, llego a la Universidad y traté de aprovechar ese tiempo pero me entretuve con otras cosas como el típico completo, el cigarrito.

Al otro día mi Jefe indignado me llama a su oficina, me dijo: “Cierra la Puerta”. Podrán imaginar mi reacción, mi cara ya no podía estar más blanca. Me subió y me bajo.

En una oportunidad me acerqué a una motoquera que no se todavía que estudia, linda.

Siempre la veía con sus compañeros, se notaba una mina simpática, riéndose siempre con sus compañeros, ¿me pregunto de qué se reirían?

Siempre con su casco  en el brazo, mina. Vestida con esos pantalones que hacen alucinar.

Le digo hola!. Se río. Miro a su compañera con un gesto que ellas entienden y no se me ocurrió nada más que ofrecerle una bebida de esas coca-cola de $250 en el quiosco de los completos.

Me dijo que no pero con una expresión que todavía recuerdo.

O ese mounstro de prueba de Electro-Magnetismo, era una prueba recuperativa y dependía de esa prueba pasar el ramo, la noche anterior me fume todo lo que tenía que fumarme e inyectado en café. Una de esas noches estresantes.

Cuando recibí la nota y no lo podía creer, decidí dejar de fumar pero por otros motivos seguí fumando.

 Cuando estaba celebrando con un pack de cerveza se me ocurrió quemar los cigarros en un acto metafísico para producir lo que quería. Empecé a echar bencina zippo de la que le echo a mi encendedor.

No había problema porque era una construcción metálica sin ningún peligro de propagación, ahora me da risa porque no se quemaban nunca y decidí ponerle algunas hojas para que se quemen, pasado un rato tenía la media fogata y los cigarros no se quemaban.

En eso llega el dueño de la casa en donde arrendaba la pieza y me dice: “Te vay cagando wn!”

No tenía nada que hacer porque la fogata estaba ahí, no me quedo otra cosa que pescar mis cosas e irme de aquella casa.

Del trabajo a hacia donde arrendaba en Domeyko en Santiago centro sector universitario me pasaba comer algo por ahí en al barrio Brasil, una noche se me ocurrió salir de cervezas y ver qué pasaba. Compartí con un grupo buena onda, conversamos de todo. Después de eso pase a otro bar. Las cervezas me habían dejado bastante contento. Estaba parado en el bandejón central de la Alameda cerca del metro República esperando que el semáforo me dé la luz verde.

De la nada siento un combo que me lo dieron por la espalda en toda la cabeza, sorprendido me doy vuelta, para mi sorpresa era alguien dispuesto a pelear y me puse en guardia, puse todas mis lecciones de boxeo a prueba, me acerco y le tiro un izquierdazo. Algo raro paso pero él también se puso en guardia y para mi sorpresa también era boxeador.

 Nos sorprendimos y empezamos a conversar y me termino enseñando algunos golpes de boxeo y quedamos de entrenar algún día. Por ahí tengo el Whatsap Alexi Boxeo.

 No podía de dejar la oportunidad de avanzar espiritualmente y me invitaron a participar en un grupo de budismo llamado Manquehue. Me invitaron a hacer Gongyo entonando Nam-myoho-renge-kyo al Gohonzon. Nos sentamos ante el Gohonzon y entonar daimoku.

Cuando estaba en eso orando pasaron cosas extrañas, empecé a ver al Gohonzon en pespectiva y ver figuras que salían del, lo más extraño fue que vi a un Cristo como el de Sao Pablo, y que una pareja se juntaba.

Me pregunto hasta el día de hoy que significará.

En el ámbito laboral pase por varias empresas aprendiendo una serie de técnicas, lenguajes, buenas prácticas de programación, metodologías de desarrollo de software. Experiencias que me han enriquecido llevándome a lo que ahora soy, un Full Stack Developer.

Los ciclos se terminan, empieza otro al que estoy dispuesto a luchar con más fuerza, sacando de la derrota lo positivo que es lo que deja aprendizaje.

Lo bueno es que no sé qué nuevas aventuras tendré que pasar, contra que molinos de viento tendré que luchar.

Estoy dispuesto a dar el paso.

 

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